lunes, 14 de julio de 2014

Silla

Después del café hirviendo
la lengua quemada
recuerda
que nada es más frío
que el fuego

un hombre que juega
con electricidad
un día inventa la bombilla incandescente
otro día
la silla eléctrica

Miles y miles de hormigas
caminan en cualquier parte
sobre papel higiénico
endurecido
con semen seco

son ciegas
no pueden ver el incendio

con mis ojos bien abiertos
camino hacia esa silla

sábado, 12 de julio de 2014

Neutralidad

Parafraseo de Arvo Pärt

Como dos personas
cuyos caminos
parecen cruzarse
pero luego no

La necesidad de concentrar
en cada sonido
la manera en que una brizna de hierba
es tan importante como una flor

Cómo en la ruptura del radio
esas señales parecen durar
una vida entera
o un futuro
o un pasado
fuera de tiempo:

una brizna de hierba
con el estatus de una flor

Ver en una pequeña frase
algo más
que la tecla blanca
que la tecla negra

-sostener la nota-

el alma añora cantarla
eternamente

jueves, 3 de julio de 2014

Lusitania

En un descuido
un universo

suena una canción
dentro de otra
y dentro de otra

no
no serán las cosas
tontas
las que se dirán

no serán los relojes
los que discrepen
las horas

todo lo que llegarás a ser
ha sido
ciertamente previsible
desde el comienzo

en este mundo loco
de carros que se hunden
en la piedra

domingo, 11 de mayo de 2014

Sin título

Avanzo cuando el semáforo
se pone en verde
miro hacia la izquierda e imagino
un carro perdiendo el control
impactando contra mí

en este momento
podría soportar la muerte
aunque me meara
y me cagara
podría soportar la muerte

y aunque no lo hiciera
aunque no lo alcanzara
esta
de igual forma llegaría.

viernes, 14 de marzo de 2014

Andrea

Estoy en clase y la compañera que tengo al frente, inicia una exposición.
Expone acerca de materiales aislantes. No presto atención, solo veo que el material sobre el que habla, se ve como algodón de azúcar, algodón de azúcar rosado, como la prenda que olvidaste en nuestra habitación, el último día del viaje.

Ese algodón de azúcar será encerrado entre láminas de yeso.
¿Para qué?
Ni siquiera las hormigas podrán entrar a comérselo.
Si la casa se incendiara, sería esa masa rosada la que primero recibiría el fuego. En silencio, sin decir una palabra, de pie.

Triste sería el destino de esta prenda, si continuara guardada en la gaveta donde tengo las medias y la ropa interior.
Para eso nos vamos a ver cuando termine esta clase. Te entregaré la prenda rosada, más de un año después.
La tomarás, me dirás algo con ese acento tuyo que contiene todos los acentos, sonreirás y te irás.

El último día del viaje, todo el mundo bailaba mientras hacías la maleta; y me pregunto,
¿Cuántas maletas has hecho? Yo tres nada más.
¿Cuántas antes de que te vayás?

Porque te irás, nena, tu espíritu abundante no podrá soportar el encierro de tu cuerpo.
Te irás rápido, como el algodón de azúcar que desaparece justo cuando entra en la boca.
Te irás recibiendo el primer fuego, por todos nosotros.
En silencio, sin decir una palabra. De pie.

domingo, 9 de marzo de 2014

Mudanza

Escribo esto desde la repisa donde ya no queda ningún libro y me pregunto si existe un tiempo preciso para esto, para la mudanza.

Hace un rato leía la dedicatoria de mi primer libro de poesía, poemario de una mexicana que escribe como si escribiera en Java. La dedicatoria dice que escriba más, pero que lea más. Cosas que ocho años después, sigo postergando.
2007, el año en que no supe más qué hacer con mi vida.

A mi lado están también, todos los libros que compré en un viaje. Un año en que hubo plata.
Pienso que fue bueno haberla gastado en libros.
Pienso que fue terrible haberla gastado en libros. La maleta pesa una putada.

Esa maleta es un bulto desteñido que lleva mi nombre, período de la infancia en que hice el intento por jugar fútbol.
Resultado: tres campeonatos en banca, un romance efímero de mi madre con el entrenador, mi primera confrontación con la frustración y la derrota.
Aún resuenan en mi cabeza los gritos del entrenador cuando frente a la portería, hice lo que mejor sé hacer: desviar la pelota hacia otro universo.

En la cama están las flautas que coleccioné durante un tiempo, el tiempo en que coleccionaba flautas; están mezcladas con infladores. ¿Y por qué no? Son cilíndricos al igual que las flautas.
La única diferencia es que unas quitan el aire, los otros lo devuelven.
Son delgadas las flautas, son delgados los infladores y son delgados los libros de poesía, como yo.

El año en que hubo plata.
Fue bueno haberla gastado en libros.
Fue terrible haberla gastado en libros. Todos son de arquitectura. Y yo, no soy arquitecto.

martes, 15 de enero de 2013

La isla

Nadie querría buscar al sol
en esta ciudad

Alguien preferiría
el cuerpo flácido
endurecido por el frío
estacionario
detenido en cero

Nadie querría buscarlo
en esta ciudad
el sol congela

Alguien preferiría
arrastrar el cuerpo
a lo largo del Sena
en donde existe un sol de agua
que pone a hervir
los pulmones de todo aquel
que ha arrastrado su cuerpo
hasta aquí

Cuánta energía
cuánta luz que resguarda
su fuerza vital
en las profundidades
del Sena

Alguien escogería este punto
en cero
el vacío eterno en el centro
de la eternidad numérica
un momento que no
avanza
ni retrocede

La fuerza vital
de la materia imperceptible
que se mueve por debajo
de todas las cosas

Nadie querría buscar al sol
en esta ciudad
pero si alguien lo hiciera
no lo encontraría
está hundido
en un río que hierve
pero de esto solo saben
los muertos que aún caminan.